martes, 10 de noviembre de 2009
lunes, 9 de noviembre de 2009
jueves, 5 de noviembre de 2009
sábado, 24 de octubre de 2009
¿Virtual o no tanto?
Sobre el uso inadecuado de la palabra virtual
Ricardo Soca
El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) presenta la definición mostrada más arriba de la palabra virtual, que viene haciendo una carrera tan exitosa desde la explosión del auge de las computadoras y de la internet.
…En la analogía creada en el mundo de las computadoras, cuando se habla de una "reunión" de personas que se encuentran en lugares distantes, pero que se comunican entre sí mediante cámaras de televisión, parece adecuado que se hable de reunión virtual. Y cuando queremos referirnos a uno de esos sitios de la Internet en los que se ofrecen mercaderías que podemos adquirir sin levantarnos de nuestra silla, enviando por la computadora el número de nuestra tarjeta de crédito, parece perfectamente correcto que se hable de tienda virtual…
Tampoco cabe disentir de la expresión realidad virtual, que designa el efecto producido por programas informáticos que suministran al usuario estímulos visuales, auditivos e incluso táctiles que le dan la sensación de vivir en una realidad diferente, como ocurre en los simuladores de vuelo o en algunos programas para arquitectos que permiten visitar una casa que está a la venta desde su propia computadora. Se trata de artificios que nos permiten dirigir aviones que no existen o visitar casas que no están allí. No son reales, son virtuales, como nos indica la definición del diccionario.
Sin embargo, muchos usuarios de computadoras que no saben de dónde proviene este término ni por qué se lo usa al hablar de reuniones, de tiendas o de otras entidades virtuales, han adoptado este adjetivo para referirse incorrectamente a todo lo que tenga que ver con informática o con la Internet.
Hace algunos días, un amigo que acababa de comprarse unos libros a través de la Red me comentó que había hecho "unas compras virtuales". Aunque las hubiera hecho vía Internet, sus adquisiciones no tenían nada de virtual, eran bien reales, como mostraban los gruesos y pesados volúmenes que mi amigo se disponía a leer.
Millones de personas hoy hacen amigos a través de sus conexiones electrónicas, pero no importa cuál haya sido la forma de establecer estas relaciones se trata siempre de personas reales, con pasiones y sentimientos, no son amigos virtuales, como muchos suelen decir.
…Todavía no he podido entender qué son las comunicaciones virtuales ni por qué son llamadas de esa manera. Cuando enviamos por la Internet un mensaje, éste no tiene nada de virtual; por más que circule por un cable o por el espacio en forma de bits es una comunicación bien real y perfectamente de acuerdo con la definición de comunicación, pues alguien va a leerla en el algún lugar. Si quisiéramos comunicarnos en forma virtual no podríamos hacerlo, pues cada vez que una señal de cualquier tipo es trasmitida entre dos personas se establece una comunicación real…
Resumiendo, debemos tener en cuenta que si un fenómeno se refiere a los números dígitos, del uno al diez, o a los instrumentos que cuentan estos números podemos calificarlo como digital, pero no siempre como virtual. Y si un fenómeno ocurre merced al uso de la tecnología electrónica, podremos calificarlo como electrónico, pero no siempre como digital ni como virtual.
Adaptado de http://www.elcastellano.org
Ricardo Soca
El Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) presenta la definición mostrada más arriba de la palabra virtual, que viene haciendo una carrera tan exitosa desde la explosión del auge de las computadoras y de la internet.
…En la analogía creada en el mundo de las computadoras, cuando se habla de una "reunión" de personas que se encuentran en lugares distantes, pero que se comunican entre sí mediante cámaras de televisión, parece adecuado que se hable de reunión virtual. Y cuando queremos referirnos a uno de esos sitios de la Internet en los que se ofrecen mercaderías que podemos adquirir sin levantarnos de nuestra silla, enviando por la computadora el número de nuestra tarjeta de crédito, parece perfectamente correcto que se hable de tienda virtual…
Tampoco cabe disentir de la expresión realidad virtual, que designa el efecto producido por programas informáticos que suministran al usuario estímulos visuales, auditivos e incluso táctiles que le dan la sensación de vivir en una realidad diferente, como ocurre en los simuladores de vuelo o en algunos programas para arquitectos que permiten visitar una casa que está a la venta desde su propia computadora. Se trata de artificios que nos permiten dirigir aviones que no existen o visitar casas que no están allí. No son reales, son virtuales, como nos indica la definición del diccionario.
Sin embargo, muchos usuarios de computadoras que no saben de dónde proviene este término ni por qué se lo usa al hablar de reuniones, de tiendas o de otras entidades virtuales, han adoptado este adjetivo para referirse incorrectamente a todo lo que tenga que ver con informática o con la Internet.
Hace algunos días, un amigo que acababa de comprarse unos libros a través de la Red me comentó que había hecho "unas compras virtuales". Aunque las hubiera hecho vía Internet, sus adquisiciones no tenían nada de virtual, eran bien reales, como mostraban los gruesos y pesados volúmenes que mi amigo se disponía a leer.
Millones de personas hoy hacen amigos a través de sus conexiones electrónicas, pero no importa cuál haya sido la forma de establecer estas relaciones se trata siempre de personas reales, con pasiones y sentimientos, no son amigos virtuales, como muchos suelen decir.
…Todavía no he podido entender qué son las comunicaciones virtuales ni por qué son llamadas de esa manera. Cuando enviamos por la Internet un mensaje, éste no tiene nada de virtual; por más que circule por un cable o por el espacio en forma de bits es una comunicación bien real y perfectamente de acuerdo con la definición de comunicación, pues alguien va a leerla en el algún lugar. Si quisiéramos comunicarnos en forma virtual no podríamos hacerlo, pues cada vez que una señal de cualquier tipo es trasmitida entre dos personas se establece una comunicación real…
Resumiendo, debemos tener en cuenta que si un fenómeno se refiere a los números dígitos, del uno al diez, o a los instrumentos que cuentan estos números podemos calificarlo como digital, pero no siempre como virtual. Y si un fenómeno ocurre merced al uso de la tecnología electrónica, podremos calificarlo como electrónico, pero no siempre como digital ni como virtual.
Adaptado de http://www.elcastellano.org
En breve: Espanglés.
Emilio Bernal denuncia "nociva" influencia del inglés sobre el español
Luis López Araico, ABC
El spanglish o espanglés es la mezcla del inglés y el español que se produce en algunas zonas de Estados Unidos, donde hay casi 50 millones de hisponohablantes. La convivencia de ambos idiomas produce algunas contaminaciones que ayer denunció en Burgos el miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española Emilio Bernal Labrada…
… «Yo propongo que esta mezcla de idiomas deje de llamarse spanglish porque estamos tratando de definir un fenómeno que es precisamente la nociva influencia del inglés en el español. Debemos usar espanglés para definir un fenómeno que es la subversión del idioma», indicó el académico.
La contaminación lingüística no solo está en la calle, sino también en los medios de comunicación, las radios, las televisiones o los periódicos.
… Pero también, el inglés sufre las influencias del español. Sin embargo, en opinión del académico, al ser una lengua más flexible no le afecta tanto. «El inglés tiene muchos errores y nosotros copiamos de los errores del inglés».
El español se ha convertido en el segundo idioma de Estados Unidos. Lo hablan casi 50 millones de personas, lo que supone el 15% de la población. Además, seis millones de personas estudian español y los estudiantes norteamericanos lo eligen como lengua extranjera. Ya ha desbancado al francés. A ello se suma las numerosas cadenas de televisión y radio y periódicos en español.
«El español está por todas partes y hay mucho interés por aprender esta lengua. En Miami hay letreros que dicen: ’aquí se habla inglés. También hay muchos colegios que ofertan una enseñanza bilingüe, lo cual no quiere decir que hablen bien el español», apostilló el académico.
Adaptado de http://www.elcastellano.org/noticia.php?id=1105
Luis López Araico, ABC
El spanglish o espanglés es la mezcla del inglés y el español que se produce en algunas zonas de Estados Unidos, donde hay casi 50 millones de hisponohablantes. La convivencia de ambos idiomas produce algunas contaminaciones que ayer denunció en Burgos el miembro de la Academia Norteamericana de la Lengua Española Emilio Bernal Labrada…
… «Yo propongo que esta mezcla de idiomas deje de llamarse spanglish porque estamos tratando de definir un fenómeno que es precisamente la nociva influencia del inglés en el español. Debemos usar espanglés para definir un fenómeno que es la subversión del idioma», indicó el académico.
La contaminación lingüística no solo está en la calle, sino también en los medios de comunicación, las radios, las televisiones o los periódicos.
… Pero también, el inglés sufre las influencias del español. Sin embargo, en opinión del académico, al ser una lengua más flexible no le afecta tanto. «El inglés tiene muchos errores y nosotros copiamos de los errores del inglés».
El español se ha convertido en el segundo idioma de Estados Unidos. Lo hablan casi 50 millones de personas, lo que supone el 15% de la población. Además, seis millones de personas estudian español y los estudiantes norteamericanos lo eligen como lengua extranjera. Ya ha desbancado al francés. A ello se suma las numerosas cadenas de televisión y radio y periódicos en español.
«El español está por todas partes y hay mucho interés por aprender esta lengua. En Miami hay letreros que dicen: ’aquí se habla inglés. También hay muchos colegios que ofertan una enseñanza bilingüe, lo cual no quiere decir que hablen bien el español», apostilló el académico.
Adaptado de http://www.elcastellano.org/noticia.php?id=1105
jueves, 22 de octubre de 2009
Buenas noticias para los profesores de español...
Futuro Del Español
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http://74.125.113.132/search?q=cache:4o-0eRAnBrgJ:www.slideshare.net/niki2425/futuro-del-espaol-presentation+futuro+del+espa%C3%B1ol&cd=6&hl=es&ct=clnk&gl=ar
Así hablamos ...
ENTRE COMILLAS
La Real Academia de la Lengua va publicando diccionarios estupendos, cada vez más completos y eficaces. Pero nosotros, apenas les hacemos caso, porque escribir, lo que se dice escribir de manera artesanal, no suele ser ya una práctica conocida para casi nadie. Escribimos todos, picoteando el teclado del ordenador, actividad que no requiere pulso atinado, ni caligrafía perfecta, ni gusto por quedar bien y ser entendidos cuando alguien lea nuestros escritos personales.
Tales ausencias ocurren al escribir. Porque luego, cuando hablamos, como nadie nos ha enseñado entonación alguna o finas elegancias en el lenguaje oral, lo único que hacemos es echar mano de las manos, valga la redundancia. No para imprimir sentido declamatorio a nuestras palabras, sino para agregarles, de manera pobretona, algún gesto facilón, conforme corresponde a la indigencia expresiva que nos invade. Así pues, alzamos dos dedos de la mano derecha, igual que hacen los japoneses al fotografiarse, y alzamos también otros dos de la izquierda, mientras decimos ansiosamente: «!Entre comillas!».
Si a eso vamos, tendríamos que trazar más bien sendos paréntesis, ambos a la vez, con las manos curvadas, describiendo en el aire dos panzas, en medio de las cuales vocear nuestro grito caligráfico y potente: «!Entre paréntesis!». Y luego, cuando sea menester, con el dedo índice bien extendido, como si quisiéramos sacarle un ojo al oyente, podemos recalcar el fin de un párrafo gritando: «!Punto y aparte!». Que en el caso de que sea nada más punto seguido, bastaría con hacer un gesto semejante, pero moviendo sólo el dedo meñique, bien enfilado hacia el amigo que nos escucha.
Los perfeccionistas avanzados de esta nueva escritura oral y gesticulante, es seguro que llegarán pronto a pegar alegres manotazos en el aire cuando quieran marcar la coma. Y a trazar con la mano un cuatro en la atmósfera del salón de conferencias, si desean imprimir sobre el auditorio el sentido notable del gallardo punto y aparte. Cualquier cosa veremos ocurrir, menos expresarlo todo con la modulación y el énfasis y con los matices, ricos y elocuentes, del mero lenguaje oral.
Autor
José María Cruz Román
www.lasprovincias.es, España
Miércoles, 20 de octubre del 2009
http://www.fundeu.es/Articulos.aspx?frmOpcion=ARTICULO&frmFontSize=2&frmIdArticulo=2470
La Real Academia de la Lengua va publicando diccionarios estupendos, cada vez más completos y eficaces. Pero nosotros, apenas les hacemos caso, porque escribir, lo que se dice escribir de manera artesanal, no suele ser ya una práctica conocida para casi nadie. Escribimos todos, picoteando el teclado del ordenador, actividad que no requiere pulso atinado, ni caligrafía perfecta, ni gusto por quedar bien y ser entendidos cuando alguien lea nuestros escritos personales.
Tales ausencias ocurren al escribir. Porque luego, cuando hablamos, como nadie nos ha enseñado entonación alguna o finas elegancias en el lenguaje oral, lo único que hacemos es echar mano de las manos, valga la redundancia. No para imprimir sentido declamatorio a nuestras palabras, sino para agregarles, de manera pobretona, algún gesto facilón, conforme corresponde a la indigencia expresiva que nos invade. Así pues, alzamos dos dedos de la mano derecha, igual que hacen los japoneses al fotografiarse, y alzamos también otros dos de la izquierda, mientras decimos ansiosamente: «!Entre comillas!».
Si a eso vamos, tendríamos que trazar más bien sendos paréntesis, ambos a la vez, con las manos curvadas, describiendo en el aire dos panzas, en medio de las cuales vocear nuestro grito caligráfico y potente: «!Entre paréntesis!». Y luego, cuando sea menester, con el dedo índice bien extendido, como si quisiéramos sacarle un ojo al oyente, podemos recalcar el fin de un párrafo gritando: «!Punto y aparte!». Que en el caso de que sea nada más punto seguido, bastaría con hacer un gesto semejante, pero moviendo sólo el dedo meñique, bien enfilado hacia el amigo que nos escucha.
Los perfeccionistas avanzados de esta nueva escritura oral y gesticulante, es seguro que llegarán pronto a pegar alegres manotazos en el aire cuando quieran marcar la coma. Y a trazar con la mano un cuatro en la atmósfera del salón de conferencias, si desean imprimir sobre el auditorio el sentido notable del gallardo punto y aparte. Cualquier cosa veremos ocurrir, menos expresarlo todo con la modulación y el énfasis y con los matices, ricos y elocuentes, del mero lenguaje oral.
Autor
José María Cruz Román
www.lasprovincias.es, España
Miércoles, 20 de octubre del 2009
http://www.fundeu.es/Articulos.aspx?frmOpcion=ARTICULO&frmFontSize=2&frmIdArticulo=2470
lunes, 19 de octubre de 2009
Si bien creemos que hablamos español perfectamente porque es nuestro idioma nativo y lo usamos a diario, muchas veces, ante una pregunta concreta sobre su uso, nos surgen muchas dudas.
¿Cómo se dice?: ¿quiso o quizo? ¿resúmen o resumen? ¿los currículum vítae o los currículums vitae? ¿los CDs o los CD?
En los medios de comunicación leemos, por ejemplo, estas oraciones:
Hubieron dos accidentes en esta calle el fin de semana pasado.
Aun hace mucho calor en San Luis.
El náufrago dijo que tenía mucho hambre.
¿Son correctas estas oraciones? ¿Cómo debo decirlo? ¿Estoy seguro?
La mejor manera de quitarnos la duda es consultando un diccionario de uso de la lengua actualizado, prestar atención a las explicaciones que allí encontramos y corregir errores recurrentes.
Veremos cuáles son las principales dificultades del uso del español y las explicaciones sobre la manera de resolverlas.
¿Cómo se dice?: ¿quiso o quizo? ¿resúmen o resumen? ¿los currículum vítae o los currículums vitae? ¿los CDs o los CD?
En los medios de comunicación leemos, por ejemplo, estas oraciones:
Hubieron dos accidentes en esta calle el fin de semana pasado.
Aun hace mucho calor en San Luis.
El náufrago dijo que tenía mucho hambre.
¿Son correctas estas oraciones? ¿Cómo debo decirlo? ¿Estoy seguro?
La mejor manera de quitarnos la duda es consultando un diccionario de uso de la lengua actualizado, prestar atención a las explicaciones que allí encontramos y corregir errores recurrentes.
Veremos cuáles son las principales dificultades del uso del español y las explicaciones sobre la manera de resolverlas.
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